Crítica

A continuación, una sección de escritos propuestos por historiadores, críticos y expertos en arte, sobre la obra de Luigi Settembrini.

 

Un aura de misterio impregna las recientes obras de Luigi Settembrini, un artista que se dedica tanto a la pintura como a la escenografía, obteniendo, en ambas materias, importantes y significativos reconocimientos.

Su obra oscila entre lo abstracto y lo informal polimaterial, donde el color, particularmente denso y brillante, define fondos con geometrías insólitas e inesperadas, en las que no es difícil percibir del autor un deseo explícito de dotar a sus creaciones de una fuerte carga emocional.

Tampoco dejan lugar a la indiferencia las largas y confiadas pinceladas que trazan retículos y secciones con contornos deliberadamente irregulares, especialmente por su iluminación, de luz cálida y envolvente.

Existe también una veta dulcemente melancólica, en la pintura de Luigi Settembrini, especialmente cuando la espacialidad de sus obras se resuelve con matices modulados por un procedimiento narrativo en el cual pueden revelarse, a los ojos del observador, formas y detalles de una realidad sensible reflejada, aunque de forma especular, con gran sensibilidad meta-narrativa.

Nos encontramos, pues, ante un artista que, proponiendo con gran convicción, una "acción pictórica" ​​impregnada de una necesidad de renovación continua, es capaz de involucrar a un público muy diferente.

Para un artista como Luigi Settembrini son apropiadas las palabras del maestro Renzo Bianchi: "el verdadero artista es aquel que no se descubre inmediatamente, es aquel que se deja descubrir".

 

Simone Fappanni

El artista Luigi Settembrini, indudablemente plasma reflexiones sobre nuevas realidades hiper-contemporáneas, fuentes de impulsos y utopías creativas.

La composición de las estructuras y de los espacios que obtiene de la combinación de líneas, segmentos y formas superpuestas es prácticamente infinita, ya que todo viaja en el universo con gran tensión. Es en este ars combinatoria donde residen las posibilidades de exploración del artista, sin descuidar el fuerte impacto material dictado por el color.

A decir la verdad, el proyecto es más importante que la obra terminada; es la intencionalidad proyectiva la que carga al objeto de misterio e inquietud y deja al observador la posibilidad de completarlo con sus deducciones.

Las obras abordan directamente la necesidad de un contacto físico con el observador, para expresar los sentimientos aprisionados en los contornos marcados, plásticamente esculpidos.

 

Michele Miulli

La "grieta" en la obra de Luigi Settembrini ya no es "elaboración de hipótesis de espacio", aquí es la grieta con la que convivimos, la grieta social de nuestro tiempo, aquella que tenemos cada uno de nosotros en nuestro interior; es la sensación de nuestra alma que anhela una sociedad más cohesionada y tendiente a una universalidad de valores.

Aquello que podemos vislumbrar en la marcada apertura de estas verdaderas “laceraciones", casi como si fueran carnales, que fisuran tanto el tejido social en general como los núcleos urbanos, donde las comunidades intentan vivir y convivir.

Contextos sociales deliberadamente disgregados y mantenidos separados, mediante estas fuertes líneas de demarcación, las llamadas "zonas inaccesibles" cercadas y protegidas en recintos.

En el interior de estas zonas también podemos observar los profundos fosos, que sólo se pueden atravesarse mediante cuerdas, en los que deben caer aquellos que osan atreverse.

Adyacentes a las líneas de demarcación, también podemos observar las zonas denominadas borderline, o "zonas de transición" que se acercan a los contextos sociales, pero lo hacen de forma protegida y, por lo tanto, limitan el peligro del potencial contacto. A los callejones "sin salida" de los contextos "cerrados" se contraponen grandes calles, casi en contacto con el cielo, de diferente color y articulación, que pasan por encima de los contextos sociales y escapan al control, como reafirmando la fuerza del "azar" que la naturaleza, afortunadamente, también ha establecido en las relaciones humanas.

 

Stefano Tomaselli

Las obras de Luigi Settembrini se mueven en el ámbito de la experimentación, con connotaciones de delicado lirismo.

El espacio está organizado por el artista en módulos geométricos sobre los que se insertan hilos y fragmentos de diferentes materiales, creando un diseño misterioso y esencial. El artista colorea el fondo con un rojo oscuro e intenso (Le diversità elettive - Ida y vuelta), a veces aplicado en densas pinceladas, animadas por vibraciones casi plásticas, otras veces aplicado dejando la superficie lisa, animada por ligeros matices, tono sobre tono, donde las inserciones son libres de destacar emergiendo de la composición.

Settembrini avanza por el camino de la conceptualidad, colocando al observador frente a enigmáticas insinuaciones, permitiendo de este modo la apropiación de los indicios predeterminados por su composición, para que sean investigados y encontrar confirmaciones, intenciones y significados a un argumento que sin embargo se deja abierto.

 

Paolo Levi

Precarios equilibrios tensodinámicos generan la investigación artística de Luigi Settembrini.

Una miríada de trazos filiformes se conecta a un origen inquieto y misterioso, en la silenciosa visión de alucinantes enredos, el artista evoca una libertad ejecutiva de los métodos compositivos habituales.

Superando las vías de comunicación previstas, se crea un delicado equilibrio entre temporalidad gestual y elecciones ejecutivas.

Aflora una delicada relación entre tiempo y materia que traza un puente virtual entre las experiencias pasadas y las previdencias artísticas del futuro.

 

Anna Maria Giugni – Gianluigi Guarneri

 

Las obras de Luigi Settembrini, ricas en fuertes monocromos, revelan consideraciones textuales tácitas.

Desgarradas laceraciones, demudaciones de superficie, recurren con tenaces soldaduras para restaurar lo vivido, heridas recompuestas sobre el plano vertical del soporte del alma humana.

Tensiones paradójicas vuelven a ser "detenidas" por un deseo de reconstrucción, de satisfacción, que sobrevivió al tiempo revisitado, omnisciente circunstancia de demudación del peso profundo de un pasado histórico inmediato, recuerdos simbólicos presentes en los signos, no pagados de reconstrucciones necesarias listas para el devenir, lejanos de falsos rehacimientos, llenos de nueva asonancia con la esperanzada e indómita civilización en devenir.

Un asunto indiferente a las falsas ilusiones de nuevos tejidos privados de pasado, pero rico en cicatrices grabadas en el ser.

Así, las heridas en la obra de Settembrini hablan de una sensación consciente de enriquecimiento a través de una vigorosa significante proyección vital, más allá del pesimismo.

Una convicción de claro mensaje sapiente refuerza que el arte puede infundir con sus múltiples lenguajes.

 

Alessandra Lucia Coruzzi

 

Uso estudiado del color y tonalidades brillantes y expresivas caracterizan las obras de Luigi Settembrini; artista ecléctico, de indudable capacidad artística, que trabaja en el campo de la pintura y la escenografía.

Sus creaciones pictóricas de formulación geométrica y reticulada, encierran unas veces armónicas policromías que se sostienen y otras veces esparcimientos monocromáticos fríos y melancólicos, en los que las formas plásticas hacen salir la obra de su compacta individualidad material, haciéndola interactuar físicamente con el observador.

El proceso de alienación de la realidad fenoménica nos conduce a un mundo encantado, misterioso, atemporal, donde la interioridad del artista puede expresarse en líneas concéntricas y colores profundos, donde todo parece congelado en su esencialidad, en una forma abstracta, purificada de la relatividad conceptual.

Esto y más se encuentra en las obras de Luigi Settembrini que no renuncia a la continua experimentación, incluso rompiendo con esquemas estereotipados para ofrecer un arte inédito y personal.

 

Marco Filippa